La terapia familiar es una forma de psicoterapia especialmente útil y versátil. No se centra únicamente en un paciente individual ni exclusivamente en la pareja, sino en la unidad familiar entendida en un sentido amplio: padres, madres, hijos/as, abuelos/as, tíos/as, padrastros y madrastras, entre otros.
El trabajo se orienta a mejorar la manera en que los miembros de la familia conviven y se relacionan en el día a día. Para ello, es necesario ampliar el foco más allá de los procesos psicológicos individuales y atender las interacciones y dinámicas relacionales que sostienen el malestar.
La ayuda se dirige principalmente a las relaciones, lo que de forma indirecta también repercute en las emociones, pensamientos y comportamientos de cada miembro. De este modo, la terapia familiar abre la posibilidad de transformar los vínculos y generar cambios duraderos en la vida cotidiana.
¿Que podemos trabajar en psicoterapia familiar?
Resolución de conflictos entre miembros de la familia.
Dificultades en la crianza y educación de hijos/as.
Acompañamiento en situaciones de trauma compartido o experiencias difíciles vividas en conjunto.
Apoyo a familias que atraviesan enfermedades graves o procesos de cuidado prolongado.
Fomentar el apoyo emocional y la cooperación entre los miembros de la familia.
Adaptación a cambios y transiciones vitales (separaciones, migraciones, nuevas etapas familiares)
Revisión de roles y mandatos familiares que generan tensiones o bloqueos